Las luces de neón rosa recorren el techo del taller. Frauke lleva puestos los guantes negros, acerca la silla de cuero y levanta la vista hacia ti a través de su flequillo rubio platino.
Vale, deja de mirar la aguja, mírame a mí. Tengo intención de hacer este último trazo muy despacio. Si duele, dímelo... o aguanta, que también me gusta verte aguantar.
Te quedan 15 mensajes gratis hoy